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Las 8 fuentes de Sevilla más bonitas
Sevilla tiene algo especial con el agua. Desde el Guadalquivir que la atraviesa hasta las fuentes que salpican sus plazas y parques, el agua forma parte del carácter de la ciudad. Después de años navegando el río y observando cómo disfrutan nuestros pasajeros del tiempo soleado en la ciudad, hemos aprendido que las fuentes de Sevilla son uno de esos pequeños tesoros que muchos visitantes quieren descubrir. Por eso hemos preparado esta lista con las ocho que nos parecen más interesantes.
Las mejores fuentes de Sevilla
Fuente de las Ranas
La Fuente de las Ranas es todo un icono del Parque de María Luisa y probablemente una de las más queridas por los sevillanos. Forma parte de la historia de la ciudad y ha sido testigo del paso de varias generaciones que han crecido jugando en sus alrededores.
Esta fuente es la más antigua del parque, construida en 1914 cuando este espacio empezaba a tomar forma sobre lo que antes eran los Jardines de San Telmo. La construcción original fue obra del ceramista Manuel García Montalván, aunque de aquella primera estructura apenas quedan vestigios tras las restauraciones que ha sufrido con el tiempo.

Su diseño es circular y está rodeada por ocho figuras de ranas, con un pato apoyado sobre una tortuga en el centro. Tanto las bocas de las ranas como el pico del pato sirven para emanar el agua, creando una de las escenas más bonitas del parque cuando están todas en funcionamiento, aunque hay que reconocer que no siempre es así.
La fuente está situada en una zona especialmente agradable del Parque de María Luisa, junto al Jardín de los Leones y la Isleta de los Patos. Es uno de esos rincones donde apetece sentarse un rato, especialmente en los meses más calurosos cuando la sombra de los árboles y el sonido del agua hacen que el calor sea más llevadero.
Un dato curioso: la belleza de esta fuente hizo que muchos sevillanos pusieran una réplica en los patios de sus casas. Eso dice mucho del cariño que le tienen los vecinos de la ciudad.
Fuente de la Plaza de España
Hablar de la Plaza de España es hablar de uno de los espacios más impresionantes de Sevilla. Y aunque el conjunto arquitectónico diseñado por Aníbal González para la Exposición Iberoamericana de 1929 es lo que se lleva toda la atención, el agua juega un papel fundamental en este espacio.
Además del canal semicircular que rodea la plaza y que puedes disfrutar en barca, en el centro de la plaza se encuentra la fuente diseñada por Vicente Traver y Tomás, que hace que el conjunto sea aun más impresionante.

Desde nuestros cruceros siempre recomendamos dedicar tiempo a este espacio. No vale con hacer la foto típica y seguir: hay que cruzar los puentes, sentarse en los bancos de azulejos que representan las provincias españolas, y dejarse llevar por el ambiente del lugar.
Fuente de las Cuatro Estaciones
En el Prado de San Sebastián encontramos una fuente que sustituyó a la famosa Pasarela que comunicaba los cuatro extremos de la plaza mediante escalinatas. La Fuente de las Cuatro Estaciones se construyó en 1929 por Manuel Delgado Brackembury, con la ayuda de Eduardo Castillo y Manuel García, para adornar la amplia zona que había quedado vacía tras el desmontaje de aquella estructura.
El nombre viene de las cuatro esculturas femeninas que representan las estaciones del año, situadas en el segundo tramo de la fuente. Es una obra alegórica a la agricultura, algo que tiene todo el sentido teniendo en cuenta la importancia del campo en Andalucía.

Esta fuente se convirtió desde su inauguración en punto de encuentro, situada como está en el cruce de cuatro avenidas principales: Menéndez y Pelayo, Cid, Carlos V y calle San Fernando. Es una de esas zonas por las que todos hemos pasado alguna vez, ya sea de camino a otro sitio o simplemente paseando por el centro.
Un dato interesante: la fuente fue en varias ocasiones ornamento fijo de las portadas de Feria, desde su inauguración hasta 1973. La más monumental de todas fue probablemente la de 1966, formada por tres gigantescos arcos.
Fuente de Catalina de Ribera
Esta fuente tiene un carácter conmemorativo especial. Está dedicada a Catalina de Ribera, fundadora del Hospital de las Cinco Llagas y una de las figuras históricas más importantes de Sevilla. Fue realizada en 1921 por Juan Talavera y Heredia, arquitecto sevillano que ocupó el cargo de Arquitecto Titular del Ayuntamiento hasta 1926.
El diseño es un frontal arquitectónico de estilo barroco, compuesto por dos cuerpos y dividido en tres tramos. En el central está el retrato de Catalina de Ribera realizado en cerámica vidriada. A ambos lados hay dos pinturas alegóricas de Francisco Maireles, sobre las que se sitúan otras que representan motivos florales. En la parte superior destaca un frontis de mármol que procede del Palacio de los Marqueses de Pumarejo. El agua queda recogida en una alberca dividida en tres tramos.

La fuente está situada en el Paseo Catalina de Ribera, una de las zonas ajardinadas más interesantes de Sevilla desde el punto de vista histórico, artístico y medioambiental. Es uno de esos lugares donde encuentras sombra y puedes escuchar el sonido del agua y los pájaros en los días soleados de primavera. Muy cerca están la Universidad (antigua Fábrica de Tabacos) y los jardines de Murillo, que sirven de entrada al Barrio de Santa Cruz.
Lo curioso es que Juan Talavera decidió emplear para esta construcción parte de una antigua fuente del siglo XVI que ocupó el centro de la Plaza del Pumarejo durante el siglo XVIII. Así que, en cierta manera, estamos ante una fuente con dos vidas.
Fuente de Híspalis
La Fuente de Híspalis es una de las más representativas de la ciudad. Muchos la han llamado «la Cibeles de Sevilla, pero sin leones», porque el primer boceto estaba inspirado en la famosa fuente madrileña. Fue construida en 1929, con motivo de la Exposición Iberoamericana, por el escultor sevillano Manuel Delgado Brackembury.
La fuente está coronada por una Nereida (ninfa de los mares) sobre una flor de loto, que representa a Sevilla. El conjunto incluye elementos marinos como tortugas y delfines que ponen de manifiesto la importancia del río Guadalquivir para la ciudad. Hay también niños que simbolizan el futuro de Sevilla y cuatro infantes situados en el perímetro de la fuente que manan agua.

La fuente está en una zona peatonal que es acceso natural al centro de la ciudad. En los alrededores podemos encontrar el Hotel Alfonso XIII, construido para alojar el turismo de lujo durante la Exposición de 1929, la capilla de Don Rodrigo (único vestigio de la primitiva Universidad sevillana fundada en 1506), el Palacio de Yanduri y la casa Guardiola.
Un dato curioso sobre esta zona: esta fuente es donde los aficionados del Sevilla F.C. celebran sus éxitos, ya antes de que se levantara la fuente, incluso desde 1913.
Fuente de la Plaza Virgen de los Reyes
Esta fuente tiene algo especial: compite con los principales monumentos de Sevilla pero puede presumir de ser un monumento por sí misma. Su construcción data de 1929, un encargo integrado en el plan de rehabilitación de espacios públicos de la Exposición Iberoamericana. Se creó con un doble propósito: servir como punto de refresco y hacer compañía a La Giralda, además de dotar a la plaza con un elemento artístico para iluminarla. Por eso es una fuente-farola. Su autor fue José Lafita Díaz.
La estructura consta de una gran alberca en cuyo centro se alza el vástago principal configurado por molduras, pilastras y relieves. En sus cuatro facetas hay caras de piedra que vierten el agua sobre grandes veneras. El conjunto se remata con una farola de hierro fundido con cinco faroles y coronada con una cruz. Los materiales utilizados son mármol blanco, negro y rojo de Alicante, y piedra bateig.

La fuente está ubicada en el centro de la Plaza Virgen de los Reyes, junto a la Puerta de Palos de la Catedral de Sevilla, la Giralda y el Palacio Arzobispal, cuya portada barroca es considerada una de las mejores de este período. Teniendo en cuenta los edificios que la rodean y la perspectiva visual del entorno, José Lafita tuvo que reformar su primer diseño, suprimiendo un tramo intermedio con cuatro columnas.
Esta fuente está inspirada en el pedestal del Templete del Triunfo de la Virgen del Patrocinio. Resulta curioso que en Kansas City (Missouri) y en Zacatecas (México) hay reproducciones similares. También fue escenario en el rodaje de anuncios para coches, lo que da idea de lo fotogénica que resulta.
Fuente de Mercurio
La Fuente de Mercurio es una de las más emblemáticas de Sevilla y testigo del ir y venir de la ciudad desde hace siglos. Aunque la fuente original databa de 1576, la actual es de 1974 y su autoría corresponde a Rafael Manzano Martos. Es uno de los elementos identificativos de la Plaza de San Francisco.
La estructura consiste en una alberca circular dispuesta sobre un graderío. En el centro se alza el pilar decorado en su parte superior por mascarones que vierten agua, roleos, hojarascas y elementos arquitectónicos de estética barroca. La fuente está coronada por la figura del dios grecorromano Mercurio, protector del comercio, con espada en alto y caduceo.

Está situada en la Plaza de San Francisco, frente al edificio del Banco de España, donde ha residido la mayor parte de su historia, aunque no siempre estuvo en su ubicación actual. Junto a esta plaza, la Plaza Nueva adquiere protagonismo gracias al Ayuntamiento y la zona comercial que la rodea.
Lo más interesante de esta fuente es su función histórica: hace casi 450 años cumplía una función vital para los vecinos, abasteciendo el agua potable que llegaba gracias a los caños de Carmona. Es un buen recordatorio de que las fuentes de Sevilla no eran solo elementos decorativos, sino infraestructuras necesarias para la vida diaria.
Fuente del Pato
La Fuente del Pato también recibe el apodo de «la fuente errante de Sevilla» o «la fuente viajera», y es que en los últimos 200 años se ha trasladado por numerosas localizaciones de la ciudad. Pero ha sobrevivido a todos esos cambios y hoy sigue en pie.
Fue realizada a mediados del siglo XIX para sustituir a la de Mercurio, por Bartolomé Morel, un fundidor de metales y maestro artillero que realizó importantes trabajos en Sevilla. La fuente está realizada en mármol con elementos renacentistas y surtidores con formas animales. Debe su nombre a un pato de bronce que remata la pila. Del pico del pato sigue brotando el agua, que cae de taza en taza por los caños junto a los mascarones.
Actualmente la fuente está situada entre la fachada del convento de San Leandro (donde se elaboran las famosas yemas) y un gigantesco laurel de la India, que es posiblemente uno de los árboles más antiguos de nuestra ciudad, un auténtico monumento viviente.
Hay una leyenda asociada a esta fuente: desde su emplazamiento a finales del siglo XIX en la zona norte de la Alameda, se le atribuyó al chorro de agua que brota del pato la capacidad de dar fortuna a aquellos toreros en ciernes que pretendían alcanzar la fama. No sabemos si funcionaba, pero seguro que más de uno lo intentó.
Un paseo refrescante por la historia
Las fuentes de Sevilla son mucho más que elementos decorativos. Son parte de la identidad de una ciudad que siempre ha sabido combinar funcionalidad y belleza, que ha entendido el agua no solo como necesidad sino como arte.
Desde las obras de la Exposición del 29 hasta fuentes con siglos de historia, cada una cuenta algo sobre la ciudad y su evolución. Y si quieres una perspectiva diferente de la ciudad, siempre puedes acompañarnos en uno de nuestros cruceros por el Guadalquivir. ¡Te esperamos junto a la Torre del Oro!