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El Parque de María Luisa de Sevilla: historia, monumentos y todo lo que esconde

El Parque de María Luisa es el pulmón verde del centro histórico de Sevilla y uno de los parques urbanos más bonitos de España. Con casi 35 hectáreas de jardines, fuentes, glorietas, estanques y una vegetación que mezcla especies de todo el mundo, es el escenario habitual de los sevillanos para pasear, descansar o hacer deporte, y uno de los espacios más visitados por los turistas que llegan a la ciudad. Pero el parque tiene mucho más de lo que parece a primera vista: una historia de donación nobiliaria, un rediseño a cargo de un paisajista francés y una Exposición Universal que lo transformó para siempre.

Por qué se llama Parque de María Luisa

El nombre del parque viene directamente de la persona que lo hizo posible: la Infanta María Luisa Fernanda de Borbón, duquesa viuda de Montpensier. El 23 de mayo de 1893, tras recibir una petición formal del Ayuntamiento de Sevilla, la infanta cedió a la ciudad aproximadamente la mitad de los jardines privados del Palacio de San Telmo, su residencia sevillana. El Ayuntamiento, en agradecimiento, acordó dar al parque su nombre y erigir una estatua en su honor, que hoy sigue en pie dentro del propio parque.

María Luisa Fernanda y su marido, el duque de Montpensier Antonio de Orleans, se habían instalado en Sevilla a mediados del siglo XIX tras adquirir en 1850 el Palacio de San Telmo, que compraron con dinero propio. Los jardines que rodeaban el palacio eran uno de los espacios verdes más extensos de la ciudad, pero de uso privado. La donación de 1893, realizada ya en viudedad, convirtió esa extensión en el primer parque urbano de Sevilla. En su testamento, la infanta pidió que se conservara «como recuerdo mío», según sus propias palabras.

La historia: de jardines palaciegos a parque público

Los terrenos donados se incorporaron al patrimonio urbano en 1911, cuando el Ayuntamiento decidió remodelarlos para acoger la futura Exposición Iberoamericana, que entonces se preveía para los años siguientes aunque no se celebraría hasta 1929. El encargado de la transformación fue el paisajista francés Jean-Claude Nicolas Forestier, que trabajó en el parque entre 1912 y 1922.

Forestier era en ese momento uno de los paisajistas más reconocidos de Europa, con proyectos en París, Lisboa y varias ciudades de América Latina. En Sevilla no impuso el clasicismo francés que era su escuela de origen, sino que adaptó su diseño al clima y al paisaje local, inspirándose en los jardines del Generalife y la Alhambra de Granada, los jardines del Real Alcázar de Sevilla y los patios de las casas nobles andaluzas. El resultado fue un jardín romántico de inspiración hispano-árabe, con paseos geométricos, glorietas cubiertas de enredaderas, fuentes de azulejos, estanques y una vegetación exuberante de especies procedentes de todo el mundo.

El parque se inauguró el 18 de abril de 1914, coincidiendo con la Feria de Abril de ese año, bajo el nombre oficial de Parque Infanta María Luisa Fernanda. La Exposición Iberoamericana de 1929 añadió al conjunto las estructuras más monumentales que hoy lo identifican, convirtiendo el parque y su entorno en el escenario principal del evento.

La Plaza de España

Aunque técnicamente está en el límite del parque y no dentro de él, la Plaza de España es inseparable del conjunto. Diseñada por el arquitecto sevillano Aníbal González para la Exposición Iberoamericana de 1929, es una de las obras arquitectónicas más impresionantes de España: un semicírculo de 200 metros de diámetro con un canal navegable, cuatro puentes sobre él, una galería porticada de más de 500 metros y 58 bancos de azulejos que representan a cada provincia española con mapas y escenas históricas. La Plaza de España es hoy uno de los monumentos más fotografiados del país, y forma con el parque un conjunto que ningún visitante de Sevilla debería perderse.

La Plaza de América y los museos

En el extremo sur del parque, la Plaza de América es el otro gran espacio monumental del conjunto. También construida para la Expo del 29, está flanqueada por tres pabellones que hoy albergan dos de los museos más importantes de Sevilla: el Museo Arqueológico de Sevilla, con una de las colecciones arqueológicas más importantes de Andalucía —que incluye los famosos Bronces de Lora del Río y el Tesoro del Carambolo—, y el Museo de Artes y Costumbres Populares, dedicado a la historia etnográfica y artesanal de Andalucía. El tercer pabellón, el Real, alberga exposiciones temporales.

La Plaza de América es también conocida como el Parque de las Palomas, por la enorme colonia de palomas que la habita de forma permanente. La Fuente de las Ranas, en su centro, es uno de los elementos decorativos más fotografiados del parque.

Las glorietas y monumentos interiores

Dentro del parque hay una red de glorietas dedicadas a figuras de la literatura y la cultura española e hispanoamericana. La más famosa es la Glorieta de Gustavo Adolfo Bécquer, con un grupo escultórico del artista Lorenzo Coullaut Valera en el que el amor y el desamor se representan de forma alegórica alrededor del poeta sevillano. Es uno de los rincones más visitados del parque y escenario habitual de fotografías.

Hay también glorietas dedicadas a Miguel de Cervantes, a Lope de Vega, a los hermanos Machado y a otras figuras de las letras castellanas y andaluzas. El Monumento a la Infanta María Luisa, con su estatua de bronce obra del escultor Enrique Pérez Comendador, recuerda a la persona que hizo posible el parque.

La fauna y la vegetación

El parque alberga más de 300 especies vegetales procedentes de todos los continentes, resultado de décadas de incorporaciones desde la inauguración hasta hoy. Los magnolios, palmeras, jacarandas, dragos y cipreses conviven con especies mediterráneas y exóticas que crean un microclima propio en el interior del parque. En primavera, cuando los jacarandás florecen en color violeta, el parque es uno de los espectáculos visuales más llamativos de toda la ciudad.

parque de maria luisa en sevilla

La fauna también es notable: la colonia de cotorras argentinas, los patos del estanque y la citada colonia de palomas de la Plaza de América convierten el parque en un espacio con una vida animal visible y activa.

Cómo visitar el parque y combinarlo con el río

El Parque de María Luisa está situado en el extremo sur del casco histórico, junto al Paseo de las Delicias y la orilla del Guadalquivir. La entrada es libre y gratuita las 24 horas del día.

Octubre y noviembre son especialmente buenos para visitar el parque: la vegetación está en su mejor estado otoñal, las temperaturas son agradables para pasear y la luz es de una calidad diferente a la del verano. Un paseo en barco al atardecer seguido de un recorrido por el parque hasta la Plaza de España es una de las combinaciones más completas y gratuitas que se pueden hacer en Sevilla.

El Parque de María Luisa es uno de esos lugares que dan medida de lo que es Sevilla: una ciudad que sabe convertir una donación privada en un patrimonio colectivo, y unos jardines palaciegos en uno de los espacios públicos más valiosos de España. Todo empezó con una infanta y una petición municipal en 1893. Lo que quedó dura más de un siglo después.