Planes en Sevilla

Ruta por los azulejos de Sevilla

Sevilla tiene una relación especial con la cerámica. Desde hace siglos, los azulejos no solo decoran la ciudad, sino que han sido parte del tejido indsutrial de la ciudad. Por eso sabemos que hay otra manera de conocer Sevilla: mirando hacia arriba, hacia las fachadas donde los azulejos guardan secretos, leyendas y recuerdos. Hemos preparado esta ruta por los azulejos de Sevilla para que puedas descubrir algunos de los azulejos más interesantes del centro histórico.

¿Cuáles son los azulejos de Sevilla más conocidos?

Azulejo de San Pedro

Empezamos la ruta en la Iglesia de San Pedro, en pleno corazón de Sevilla, muy cerca de las Setas. En la fachada principal encontrarás un azulejo grande que representa a las ánimas del Purgatorio. Este azulejo fue pintado en 1960 por el ceramista sevillano Juan Oliver Míguez y muestra a Jesús rodeado de santos, con la Virgen María y San Juan Bautista a ambos lados.

Pero este azulejo es famoso por otro motivo: esconde un jilguero. Juan Oliver tenía la costumbre de pintar un pájaro en todas sus obras, y aquí lo incluyó casi escondido entre la decoración. Cuenta la leyenda que quien encuentre el pajarito, rece unas plegarias y deposite un donativo en la ranura limosnera, se casará en poco tiempo. Esta tradición es muy conocida entre los sevillanos, y en 2008 se colocó una placa que explica la leyenda y da una pista sobre dónde está el pájaro.

azulejo de san pedro en Sevilla

Azulejo Studebaker

Desde San Pedro, nos dirigimos hacia la zona comercial del casco histórico. En la calle Tetuán número 9 encontraremos uno de los azulejos más emblemáticos de la ciudad: el azulejo Studebaker. Este gran mural cerámico data de 1924 y está firmado por el pintor ceramista Enrique Orce. El azulejo muestra una escena de cinco señoritas a bordo de un automóvil Studebaker de seis cilindros, con la escultura de El Pensador de Rodin de fondo.

Se colocó en la fachada del antiguo Bar El Sport, un establecimiento que era más bien un club al estilo inglés de admisión restringida. Aunque el bar cerró y por el mismo local han pasado diversos negocios, el azulejo se ha mantenido en el tiempo para que tanto sevillanos como visitantes puedan seguir viéndolo.

azulejo studebaker en Sevilla

Azulejo de la Susona

Continuamos la ruta hacia el Barrio de Santa Cruz. En la calle Susona (antiguamente llamada calle de la Muerte) encontramos otro azulejo que cuenta una de las leyendas más conocidas de Sevilla. La historia es la de Susona ben Susón, una joven judía que vivió en Sevilla en el siglo XV.

Según cuenta la leyenda, Susona se enamoró de un cristiano y, cuando descubrió que su padre y otros judíos planeaban una conspiración contra los cristianos, lo reveló a las autoridades. Los conspiradores fueron ejecutados, incluido su padre. Arrepentida, Susona pidió en su testamento que, tras su muerte, su calavera fuera colgada en la puerta de su casa como advertencia. Durante décadas estuvo allí, hasta que fue retirada y en su lugar se colocó un azulejo que representa la calavera.

Azulejo a San Fernando: la noche antes de la conquista

Desde aquí nos dirigimos hacia la cercana calle Cano y Cueto, muy cerca también de los Jardines de Murillo. En el número 7, si miramos hacia la parte alta de la fachada, veremos un azulejo del siglo XVIII que representa al Rey San Fernando.

Según cuenta la tradición, Fernando III pasó aquí su última noche antes de entrar triunfalmente en Sevilla tras conquistarla en 1248. El Rey había fijado su entrada para el 22 de diciembre y la noche anterior descansó en una posada cercana. El trato que recibió le satisfizo tanto que otorgó a los propietarios un privilegio excepcional: el derecho a tener agua potable gratis. A la mañana siguiente, salió para incorporarse a la comitiva que entró en Sevilla por el Arenal, donde recibió las llaves de la ciudad. El azulejo es un mosaico de azulejos trianeros del siglo XVII, probablemente colocado en esta fachada en el siglo XIX.

azulejo de san fernando en sevilla

Azulejos de la Plaza de España: un mapa cerámico de España

Desde la calle Cano y Cueto, cruzando los Jardines de Murillo, nos vamos hasta la Plaza de España. Este monumento, diseñado por Aníbal González para la Exposición Iberoamericana de 1929, es probablemente el conjunto de azulejos más espectacular de toda Sevilla. Los más destacados son los 48 bancos, cada uno decorado con azulejos que representan una provincia española. En cada uno puedes ver el escudo de la provincia, un mapa de su ubicación y escenas históricas relacionadas con ella.

azulejo banco barcelona plaza españa

Los azulejos fueron realizados en los talleres de cerámica de Triana y son un ejemplo perfecto del arte regionalista de la época. Puedes recorrer el hemiciclo y, de banco en banco, hacer un viaje por toda la geografía española. Además de los bancos, toda la plaza está decorada con azulejos: en los muros, en los puentes que cruzan el canal, en las torres o en las escaleras interiores que cruzan el edificio principal.

azulejos en las escaleras interiores de la plaza de españa

Azulejos de las inundaciones en la Torre del Oro: el testimonio del río

Para terminar la ruta, nos dirigimos hacia el paseo Colón, junto al Guadalquivir. En la parte baja de la Torre del Oro, encontramos varios azulejos que documentan algunas de las peores inundaciones de Sevilla. El azulejo más alto marca la cota que alcanzó el agua durante la gran inundación de 1892, situado a 11,08 metros de altura. Fue la mayor inundación del siglo XIX en Sevilla y provocó graves daños a la ciudad.

Más abajo hay otro azulejo que marca el nivel de la inundación en 1876 y una loza que hace lo propio con la inundación de 1856. Después de ver estos azulejos, y tras la larga caminata, nada mejor que nuestro paseo en barco por el río Guadalquivir para descansar y contemplar la ciudad desde otra perspectiva.

Bonus track: Otros azulejos que encontrarás durante la ruta

Durante este recorrido, si vas con los ojos bien abiertos, encontrarás muchos más azulejos que merecen tu atención.

Azulejos cervantinos

En 1916, para conmemorar el tercer centenario de la muerte de Miguel de Cervantes, Sevilla le rindió un homenaje especial. Se elaboraron y distribuyeron 25 paneles cerámicos por los lugares de la ciudad que aparecen en sus obras, principalmente en Rinconete y Cortadillo y el Coloquio de los Perros.

Puedes encontrar estos azulejos en la calle Betis, calle Adriano, calle Sierpes (en la antigua Cárcel Real donde estuvo preso Cervantes), La Costanilla, calle Laraña y en varias plazas. Cada azulejo incluye una cita de la obra de Cervantes que menciona ese lugar concreto. Buscar estos azulejos cervantinos es como hacer una ruta literaria por el Siglo de Oro español.

Azulejos con nombres antiguos de calles

Otro detalle que notarás si caminas con atención es que muchas calles conservan azulejos con sus nombres antiguos. Estos azulejos suelen estar en las esquinas, a media altura o en las fachadas de edificios antiguos, y muestran cómo se llamaban las calles antes de los cambios de nomenclatura que ha sufrido la ciudad.

Algunos de estos azulejos son del siglo XVIII o XIX, realizados en cerámica trianera con letras azules sobre fondo blanco. Por ejemplo, la actual calle Susona se llamaba calle de la Muerte. La calle Tetuán era conocida como Colcheros en el siglo XVI por los fabricantes de colchas. Estos azulejos con nombres antiguos son como capas de historia superpuestas, pequeños testimonios de todas las transformaciones que ha vivido Sevilla.

Un recorrido para hacer con calma

Esta ruta por los azulejos de Sevilla se puede hacer en una mañana o una tarde, dependiendo de cuánto tiempo te detengas en cada parada. Nosotros recomendamos hacerla con calma, sin prisas, porque la gracia está en detenerse a observar los detalles.

Los azulejos están ahí, al alcance de todos, pero hay que saber mirar. En una ciudad donde todo el mundo va con los ojos puestos en la Giralda, la Catedral o los Reales Alcázares, levantar la vista para fijarse en una fachada con un azulejo antiguo es una manera diferente de conocer Sevilla.