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Los piratas del Guadalquivir

Al Guadalquivir se le puede considerar un mundo en sí mismo. Se podría decir que representa un viaje hacia el océano, el ciclo en sí mismo de la vida y la muerte, y además, un pasaje a las antiguas Américas. A continuación nos embarcaremos para presentaros a unos viajeros muy peculiares, los piratas del Guadalquivir.

La historia de los piratas del Guadalquivir

Allí, en una de las orillas de río, erguida con decisión encontramos a la Torre del Oro, un icono cargado de leyendas que se levanta desde el siglo XIII.

Los almohades la utilizaron como torre defensiva en el margen izquierdo del río Guadalquivir y, al parecer, sostenía una cadena con la que cerraba el paso a barcos piratas e invasores.

El comercio con las Indias (la llamada Carrera de Indias) se estableció en Sevilla. De hecho, desde el segundo viaje de Colón, por lo menos a nivel administrativo, Sevilla había funcionado como el centro de decisión en la mayoría de los aprestos de expediciones a cargo de la Hacienda Real y algunas de particulares.

Por lo que, múltiples carroñeros de la mar, intentaban entrar en la fortaleza para poder saborear las muchas riquezas que se habían transportado hasta Sevilla desde el Nuevo Mundo. Muchos de estos piratas, y marineros, ansiosos de recompensas, encontraron un inconveniente con nombre de cadena de hierro. Muchos de sus barcos quedaron destrozados por la táctica de los hispalenses, y la Torre del Oro, con sus secretos y riquezas, quedó inefable, observando el tránsito de su río próximo.

Hoy, además, la Torre del Oro ejerce de Museo Naval y permite a los visitantes subir hasta arriba. Justo detrás suya está la Real Maestranza, una de las plazas de toros más famosas y antiguas en toda España, y la primera en construirse con forma ovalada.

Las historias y leyendas de nuestro querido río son muchas, pero nunca nos lo habíamos imaginado siendo navegado por piratas en busca de oro y tesoro varios, como si de una película se tratase. Pero este río nuestro, siempre nos sorprende, mostrándonos distintas caras, y contándonos historias que nos dejan con los ojos como platos, siempre con ganas de más.