Vikingos en el Guadalquivir

Todos alguna vez hemos oído hablar de los famosos guerreros escandinavos llamados Vikingos. Esos héroes y a la vez villanos, que luchaban con gran valentía de la mano de sus dioses, y arrasaban reinos enteros.

La cultura popular acerca de los vikingos se ha ido enriqueciendo con el paso de los años, y algunas películas y series como Vikingos (Vikings en inglés) han ayudado a mitificar aún más el recuerdo de esta civilización. Porque todo aquel que haya visto la tan aclamada serie, habrá soñado alguna vez con viajar con el famoso Ragnar Lodbrok, o con luchar junto a alguno de sus valientes y fieros hijos.

Sin embargo hoy no vamos a hablar sobre las figuras más imponentes de la leyenda vikinga, sino de las incursiones que llevaban a cabo estos famosos guerreros, a lo largo y ancho del mundo.

En el año 844 tuvo lugar un desembarco vikingo en las orillas del río Guadalquivir, cuando estos pretendía lanzar un terrorífico ataque sobre la ciudad de Sevilla. En esta época sabemos que Sevilla era una de las ciudades más poderosas y ricas del emirato árabe, y esto fue precisamente lo que atrajo a grandes hordas de Vikingos hacia sus costas.

Los vikingos comenzaron su ruta atacando Asturias y Galicia, y siguieron por Portugal, hasta alcanzar Córdoba, donde lanzaron uno de sus ataques que pilló por sorpresa a la población. Después de la victoria en Córdoba llegaron hasta Cádiz, donde acometieron con la misma fuerza y construyeron su base a apenas 30 kilómetros de Sevilla.

El día 1 de Octubre, los vikingos decidieron invadir Sevilla, donde los habitantes y guerreros de la ciudad, decidieron atacar con barcos. Los sevillanos no contaban con la experiencia náutica de estos hombres y mujeres escandinavos, que además eran también fieros guerreros. Estos masacraron a las fuerzas defensivas y posteriormente, procedieron a saquear la ciudad y matar a todo el que se cruzaba en su camino.

Mientras los vikingos se jactaban de su victoria, las fuerzas árabes planearon varios ataques que sorprendieron a los escandinavos y pusieron fin a sus días de terror y muerte en la capital.

Esto no quiere decir que los hijos de Odín dejaran a un lado sus ansias de guerra y destrucción y se dedicaran a trabajar el campo, nada más lejos de la realidad. En su afán de riqueza y gloria, los escandinavos continuaron con sus expediciones, descubriendo nuevas tierras como América, donde sembraron el terror allá por donde iban.

Y aunque sabemos que son unos bárbaros y asesinos, no podemos evitar sentir cierta admiración hacia esta famosa civilización, cuyo nombre ha perdurado a lo largos de los años en el recuerdo de todo aquel que sufrió la ira de este temible pueblo.

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