Esencial Torre del Oro

La Torre del Oro en Esencia

La Torre del Oro, el magnífico edificio que nos da nombre, no deja de sorprendernos. Os desvelamos algunas curiosidades sobre su origen y evolución, que cautivarán tu atención y te harán valorar más aún el segundo monumento más importante de Sevilla.

La Torre del Oro: Historia y Esencia

La Torre del Oro está situada en el margen izquierdo del río Guadalquivir, en la ciudad de Sevilla, junto a la plaza de toros de la Maestranza. Su altura es de 36 metros.

Su nombre en árabe, Bury al-dahab, hace referencia al brillo dorado que se reflejaba sobre el río. Durante las obras de restauración de 2005, se demostró que este brillo, que hasta entonces se atribuía a un revestimiento de azulejos, era debido a una mezcla de mortero de cal y paja prensada.

Se empezó a construir en el año 1220 con una simple utilidad, defender la ciudad. De ella, se desprendía una cadena que cruzaba de orilla a orilla delimitando así la ciudad e impidiendo que los navíos enemigos entraran.

Construcción de la Torre del Oro

La Torre del Oro tiene tres cuerpos perfectamente diferenciados y cada uno de ellos fue construido en un período distinto. El primer cuerpo fue construido entre 1220 y 1221 por orden del gobernador de Sevilla almohade AbùI-Ulà. El segundo cuerpo fue obra de Pedro I el Cruel en el siglo XIV. Por último, en 1760 el ingeniero militar Sebastián Van der Borcht finalizó la torre con otro cuerpo rematado en cúpula.

Tensión en la Torre del Oro

La Torre del Oro ha atravesado varios momentos complicados, pero uno de los más críticos fue durante la Revolución de 1868, cuando los revolucionarios demolieron los lienzos de las murallas. Gracias a la intervención de los hispalenses, que se opusieron en todo momento, la Torre no fue destruida.

La Torre del Oro hoy en día

Con tan interesante pasado y distintiva arquitectura, se hace nombre como el segundo monumento más importante de Sevilla, sólo por detrás de la Giralda. Este, hermanado desde la Expo del 92 con la Torre de Belem en Lisboa. Hoy en día cuenta en su interior con un museo naval en el que se exponen, entre otros, cuadros e imágenes.

Las mejores vistas de este monumento se pueden alcanzar, especialmente, desde el río Guadalquivir. Pudiendo así sentir la esencia de su pasado y de la cultura que le rodea. Disfruta de nuestros cruceros y no te las pierdas. ¡Reserva ya!